UN FRUTO DE LA INDIFERENCIA E INEFICIENCIA
No basto un incendio en un centro de rehabilitación para drogadictos con 30 muertos, se necesito otro más el ultimo en Chosica dejando más muertos y enlutando a familias que esperaron encontrar solución a los problemas de sus hijos en estos centros de rehabilitación, pagando cuotas mensuales alrededor de los 500 soles mensuales, solo cometieron un error de exceso de confianza al no indagar bien sobre las condiciones de su funcionamiento, en especial conociendo el precario servicio de salud en nuestro país.
Ya cada autoridad se lava las manos, sin embargo este problema implica a todas las escalas de nuestro gobierno, quienes por su ineficiencia e indiferencia prefirieron dejar crecer indiscriminadamente a estos centros convertidos en un comercio ilegal muy lucrativo aprovechándose de la situación desesperante de las familias al tratar de curar y/o rehabilitar a sus seres queridos del infierno mental al que habían caído.
Un comercio permitido por nuestro servicio de salud , quienes prefirieron hacerse la vista gorda o encubriendo intereses, un fruto trágico convertido en cenizas humanas , de nada valen las buenas intenciones cuando en realidad estos centros no tenían ningún sistema organizado ni supervisado por profesionales de la salud, en todo caso todo funcionaba tal como estamos acostumbrados sin previsión y a lo que venga.
¿Ahora se tomaran las medidas pertinentes o se esperara más muertos? sin embargo es lógico pensar que seguirán funcionando estos centros ilegales de salud mental, un negocio altamente lucrativo teniendo como base la desgracia humana.
Ya un funcionario de salud en una emisora limeña tuvo el descaro de decir “en el presupuesto del ministerio de salud no está contemplado la salud mental”, una manifestación que alimento mas la semilla del mal.
Es preciso establecer un adecuado sistema de salud mental, es precisa la ayuda de psicólogos, terapeutas y médicos como guías que puedan orientar y dirigir a las organizaciones sociales y/o religiosas en el servicio a los demás “la fe se demuestra con obras”.
Solo necesitamos que a nuestros profesionales de la salud, se les ablande el corazón, demuestren su capacidad y sean los profesionales que todos los peruanos se merecen.
Es momento que el gobierno se quite la venda de los ojos, dejando de ser participe en la desgracia que embargan a miles de familias.
Sofía