SALUD MENTAL
sábado, 10 de octubre de 2020
sábado, 18 de octubre de 2014
DIA DE LA PERSONA CON DISCAPACIDAD
“SOLIDARIDAD”


Por Sofía Flores
En
nuestro país celebramos el 16 de octubre como día de la persona con discapacidad,
gracias a la decisión de un grupo de personas quienes en 1980 marcharon hacia
el congreso exigiendo sus derechos, derechos contemplados en nuestra constitución
Artículo 7° y respaldados por la ley 27050
Art.7
Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de
la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La
persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física
o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de
protección, atención, readaptación y seguridad.
Sin
embargo como suele ocurrir en todo proceso por el reconocimiento de derechos, siempre
hará falta la concientización en nuestra sociedad, el estado debe velar por el cumplimento
de este derecho, pero las autoridades competentes poco podrán hacer si no
transformamos nuestra manera de pensar y actuar frente a nuestros hermanos con discapacidad
física o mental.
Con el
transcurso del tiempo las personas con discapacidad física han conseguido
algunos logros por ser parte integrante en nuestra sociedad , aunque aún falta
mucho, la otra faceta está todavía en espera olvidados en medio de la vergüenza,
el tabú, el temor y la ignorancia, ellos son los discapacitados mentales,
quienes hace años solo podían aspirar a ser encerrados en distintos nosocomios
de salud mental o como sinónimo de ellos “el Larco herrera” un nombre caído en
el desprecio social , obviando injustamente la
importancia del apoyo social y económico que brindo don Víctor Larco Herrera en
esta causa, así como a la noble labor del Dr. Hemilio Valdizan en su preocupación
por darle un mejor trato a los enfermos mentales.
La discriminación,
el prejuicio social y la falta de un política de concientización ha
obstaculizado el proceso para la aceptación
de los enfermos mentales en la sociedad, ellos ahora gracias al avance farmacológico
pueden tener la libertad de reinsertarse,
pero no podrán readaptarse si nuestra sociedad los margina, no podrán ser
los seres humanos útiles en nuestro desarrollo
si no le damos las oportunidades que se merecen respetando y
comprendiendo sus limitaciones.
Entendiéndolos
podríamos prevenir los distintos conflictos sociales ocasionados por una falta
de atención en la salud mental de las familias.
Es un
hecho, toda búsqueda en la igualdad de derechos ha conllevado a muchos sacrificios entre ellos
romper las barreras del egoísmo, en el caso de los discapacitados nuestra
sociedad no solo les pide responder como una persona normal y sin defectos, les
exige demostrar que son mejores, introduciéndolos en una competencia
desleal e injusta.
En la
actualidad es muy poco lo realizado por el deseo de inclusión hacia estas personas, MUCHAS VECES LAS ACEPTAMOS POR LASTIMA O CARIDAD, PERO NO
POR SOLIDARIDAD , en muchos casos vemos a nuestros hermanos discapacitados con intolerancia , preocupación por tener que
aceptarlos y hasta desligarse del
problema siguiendo nuestra tendencia al “ese
no es mi problema”, “no me interesa“, acrecentando más el resentimiento social , un problema que podría
ser superado si tuviéramos un sentimiento humano fraterno, comprendiéndonos unos
a otros siendo tolerantes , porque nadie es totalmente perfecto.
Podremos
tener más o mejores leyes, pero si nuestras autoridades no toman el asunto
desde el ámbito educativo, social y cultural,
todo quedara en letras vacías sin efecto, el proceso de integración de los
discapacitados físicos o mentales debe ir acorde con un proceso de reflexión y
discernimiento dirigido a nuestra sociedad, a través de planes o programas utilizando
los medios informativos necesarios, solo así lograremos un país inclusivo como resultado de nuestra
solidaridad.
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domingo, 1 de junio de 2014
DISCAPACIDAD
DISCAPACIDAD
MENTAL
DISCRIMINACION
E INTRANSIGENCIA
Por Sofía Flores
ART.
7 CONSTITUCION POLITICA DEL PERU
“Todos tienen derecho a la protección de
su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de
contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí
misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su
dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y
seguridad.”
Ley
27050
“La
personas con discapacidad tiene iguales derechos, que los que asisten a la
población en general “.
La
intolerancia escondida bajo la fachada de una moralidad hipócrita no respeta
nivel social ni profesional, la intolerancia justificada con ignorancia son las
verdaderas enemigas de aquella inclusión social tan defendida de palabra pero
con poca predisposición para hacerlas realidad.
La
discapacidad en todos sus ámbitos no solo implica una lucha personal diaria
para superarla, sino también una fortaleza superior en el enfrentamiento hacia
una sociedad en su mayoría acostumbrada a verlos con lastima o con frases
incipientes de “pobrecito o me da pena” , pero con dificultad para integrarlos
solidariamente o para cumplir las leyes, porque siempre buscaran esquivarlas con alguna dadiva,
pero de ninguna manera siendo justos con estas personas, quienes tienen el
derecho a tener las mismas oportunidades , considerando sus limitaciones , las
cuales deberíamos comprender como seres humanos.
Pese a las
iniciativas en mejorar la calidad de vida de los discapacitados físicos, aun
ellos están muy lejos de conseguir la tan ansiada inclusión para vivir y trabajar en forma digna. Viendo
este panorama los discapacitados mentales están en el último nivel de esta aceptación, las verdaderas causas nos
llevan a una total indiferencia de nuestras autoridades en generar campañas o programas
de ayuda social.
En la
actualidad gracias al avance de la farmacología la gran mayoría de discapacitados
mentales tienen la oportunidad de reinsertarse a su vida normal y ayudar con
nuestro desarrollo, pero se encuentran
con una serie de obstáculos generados por la intransigencia, intolerancia,
ignorancia e inhumanidad de nuestra sociedad, como consecuencia de una total
negligencia en nuestro sistema democrático, para hacer cumplir lo estipulado en
la constitución y defender la ley.
Nuestro
sistema de salud es precario sin embargo alli están los distintos programas de rehabilitación
para los discapacitados mentales, estos programas con ayuda de los familiares
permiten a estas personas ser autodependientes , pero se enfrentan a una sociedad con instituciones ya sea
educativas o laborales que los rechazan
y los marginan, apenas se enteran de su situación,
sin importar el resultado óptimo de su
tratamiento y su rehabilitación, ante esta cruel actitud dejan a nuestros profesionales
de la salud mental impotentes con el consiguiente menosprecio al trabajo de médicos,
psicólogos , enfermeras y demás personal de ayuda social.
Un ejemplo
es aquel padre de familia quien matriculo a su hija con discapacidad mental ya
estabilizada con el debido tratamiento, en un curso taller de manualidades, en un
principio todo estaba bien pero cuando se enteraron de su realidad, le pidieron
al padre retirarla, al negarse
defendiendo la educación de su hija, le permitieron que se quedara pero
empezaron a marginarla , sin importar sus sentimientos ni su salud.
Esto está
ocurriendo en nuestro país, el avance tecnológico llega en toda su amplitud,
pero este avance no se contempla en el estilo de vida de los discapacitados, en
el reconocimiento al trabajo de nuestros profesionales de rehabilitación.
Esto se está
permitiendo ante la mirada de autoridades de salud, ministerio de Inclusión y
desarrollo social, MINDES, defensoría
del pueblo y tantas otras que dicen defender a los más desvalidos.
Para
nuestras autoridades es más fácil decir “denuncien” es decir la política del
tapar huecos cuando se presentan, pero lo más justo sería evitar esos huecos
con estrategia, trabajando con políticas de prevención.
Ante la
falta de solidaridad se puede iniciar esta concientización, trabajando
conjuntamente con los sectores involucrados, dando
incentivos a empresas, talleres, o instituciones de educación que brinden
oportunidades a los discapacitados, se pueden hacer campañas desde los colegios para fomentar y culturizar
sobre la situación actual de los discapacitados mentales, para no verlos como seres detestables a quienes se debe desterrar.
Inclusión conlleva elevar nuestra escala de valores, a fin de convivir
en paz con nuestros semejantes, esto se lograra con el debido respeto a los derechos
de todos y cada uno de nosotros SIN DISTINCIÓN.
miércoles, 9 de mayo de 2012
UN FRUTO DE LA INDIFERENCIA E INEFICIENCIA
No basto un incendio en un centro de rehabilitación para drogadictos con 30 muertos, se necesito otro más el ultimo en Chosica dejando más muertos y enlutando a familias que esperaron encontrar solución a los problemas de sus hijos en estos centros de rehabilitación, pagando cuotas mensuales alrededor de los 500 soles mensuales, solo cometieron un error de exceso de confianza al no indagar bien sobre las condiciones de su funcionamiento, en especial conociendo el precario servicio de salud en nuestro país.
Ya cada autoridad se lava las manos, sin embargo este problema implica a todas las escalas de nuestro gobierno, quienes por su ineficiencia e indiferencia prefirieron dejar crecer indiscriminadamente a estos centros convertidos en un comercio ilegal muy lucrativo aprovechándose de la situación desesperante de las familias al tratar de curar y/o rehabilitar a sus seres queridos del infierno mental al que habían caído.
Un comercio permitido por nuestro servicio de salud , quienes prefirieron hacerse la vista gorda o encubriendo intereses, un fruto trágico convertido en cenizas humanas , de nada valen las buenas intenciones cuando en realidad estos centros no tenían ningún sistema organizado ni supervisado por profesionales de la salud, en todo caso todo funcionaba tal como estamos acostumbrados sin previsión y a lo que venga.
¿Ahora se tomaran las medidas pertinentes o se esperara más muertos? sin embargo es lógico pensar que seguirán funcionando estos centros ilegales de salud mental, un negocio altamente lucrativo teniendo como base la desgracia humana.
Ya un funcionario de salud en una emisora limeña tuvo el descaro de decir “en el presupuesto del ministerio de salud no está contemplado la salud mental”, una manifestación que alimento mas la semilla del mal.
Es preciso establecer un adecuado sistema de salud mental, es precisa la ayuda de psicólogos, terapeutas y médicos como guías que puedan orientar y dirigir a las organizaciones sociales y/o religiosas en el servicio a los demás “la fe se demuestra con obras”.
Solo necesitamos que a nuestros profesionales de la salud, se les ablande el corazón, demuestren su capacidad y sean los profesionales que todos los peruanos se merecen.
Es momento que el gobierno se quite la venda de los ojos, dejando de ser participe en la desgracia que embargan a miles de familias.
Sofía
martes, 31 de enero de 2012
UN SECTOR OLVIDADO
Por lo general esperamos siempre un acontecimiento trágico para reflexionar o tratar de enmendar errores , el último siniestro ocurrido en el centro de rehabilitación Cristo Amanecer ha despertado el sueño latente de nuestras autoridades que siempre dejaron de lado la salud mental en nuestros centros de salud, de por sí con un rendimiento precario, lleno de reclamos y protestas que a diario se contemplan a nivel nacional, falta de infraestructura, mobiliario, medicinas, personal burocrático sin calificación, profesionales y técnicos que por la naturaleza de su gestión han aprendido una regla para adecuarse a nuestro ineficiente sistema de salud, la indiferencia.
No tenemos una infraestructura para nuestra salud mental, de allí centros de rehabilitación tugurizados sin una adecuada supervisión, sin personal idóneo, solo tenemos cárceles para olvidarnos del problema, pero el problema va más allá de saber cuántos drogadictos tenemos hoy.
El ministro de salud el Dr. Tejada recién sale a relucir tratando de justificar la problemática de este sector con datos muy realistas, sin embargo también el necesito de estas 27 muertes para encender la llama que esperemos se mantendrá a lo largo de toda su gestión a fin de mejorar este lamentable sector encargado de la tranquilidad de millones de peruanos.
Debemos aceptar que la problemática del sector salud se ha acrecentado también por la calidad profesional que cada año salen de nuestras universidades e institutos técnicos, en este campo es muy poca la evaluación académica que se ha hecho a estas instituciones, porque la solución no está en generar más profesionales de la salud sino elevar el nivel académico de estas, se precisa una preparación competitiva a fin de tener profesionales con una adecuada formación intelectual, humanista e inclusiva para conciliar con las culturas tradicionales de todo nuestro país.
Hace años despreocupadamente se habla de la salud mental en nuestro país como una tarea desechada y no contemplada por todas las autoridades que han llegado a ese sector, jamás se han efectuado campañas adecuadas a través de otros ministerios como por ejemplo el MINDES o el ministerio de educación, simplemente dejamos este problema a la buena voluntad de las familias, iglesias, asociaciones de buena fe, u otras.
Aunque este factor es uno de los principales desencadenantes de nuestra inseguridad ciudadana y violencia familiar, siempre se prefirió no tomarlo en cuenta, en su lugar acrecentamos la idea de tener más protección o resguardo policial, porque al final cuando el problema está fuera de control los paganos de este problema social son nuestras fuerzas del orden a quienes recurrimos.
Tenemos solo 3 hospitales de salud mental, Emilio Valdizan, Noguchi, y larco Herrera, los cuales ven casos de Lima y provincias, los demás hospitales funcionan como entes de apoyo en donde existen 2 o 3 especialistas que tienen a su cargo el tratamiento para miles de pacientes, por esta razón no es raro que tanto pacientes como familias recurran a otras asociaciones en busca de ayuda en especial aquellos de escasos recursos, tengamos en cuenta que las enfermedades de salud mental son las más trágicas para el sector pobre de nuestra población porque dado su bajo nivel de cultura no pueden manejar estos tratamientos, las medicinas son costosas y si recurren a las generosas donaciones de medicamentos donados muchas veces estos empeoran el tratamiento de los pacientes, tampoco pueden encontrar personal sicológico que los ayude .
En una noticia dada a conocer por el diario El Comercio con pasmosa admiración se afirmo que para una población penal de más de 20,000 presos solo había un siquiatra, esta misma situación se presentan en los demás hospitales donde los médicos especialistas se convierten solamente en expendedores de recetas, no hay consultas adecuadas ni instrucciones , ni consejos adecuados, nada, estamos hablando de enfermedades donde se debe encontrar un equilibrio de dosis en la medicación , así muchos pacientes y sus familias no regresan siendo el sector cautivo para aquellas asociaciones de ayuda a veces para bien o para mal.
Una iniciativa favorable manifestada por el Dr. Tejada es el proyecto donde se integren las municipalidades y las regiones, esta problemática nos incumbe a todos, debemos concientizarnos que no podemos seguir tapando el problema sino afrontarlo.
Sin embargo el Dr. Tejada es consciente de que la problemática también concierne al trato humano, por el diario quehacer de su profesión es comprensible su temperamento pero que eso no signifique respetar el dolor ajeno ni menospreciar la situación de los pacientes, en la salud mental es primordial la confianza de medico al paciente.
Se entiende las limitaciones de personal pero es necesaria una capacitación incesante en este sector, generar grupos de ayuda considerando aquellos paciente recuperados o en vías de recuperación, psicólogos con espíritu se servicio que sean el apoyo auxiliar de los médicos.
Un sector educación que promueva en los padres de familia la importancia de una salud mental e instruirlos en caso de ayuda para guiarlos convenientemente. Un sector del trabajo para dar oportunidades a los peruanos con limitaciones mentales cumpliendo requisitos pertinentes, un Mindes que de orientación a todas las familias para terminar con prejuicios en el tratamiento de un enfermo mental. Un ministerio de la inclusión que promueve la integración de todas las personas con tratamiento mental desarraigando complejos sociales dañinos para este sector, a través de distintas áreas como el deporte, el arte, este ministerio puede dar a los pacientes en vías de recuperación a tener un horizonte de esperanza. Un poder judicial que provea leyes justas y adecuadas para este sector.
La iglesia en este sector ha sido el pilar más dispuesto a las familias, pero ellas también necesitan programas de capacitación medico, psicológico y económico
Solo integrándonos podremos enfrentar este flagelo que tanto daño está haciendo a nuestros jóvenes y a la tranquilidad de nuestro país
Es momento de reflexionar pero más importante actuar inmediatamente.
Sofía
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