“SOLIDARIDAD”


Por Sofía Flores
En
nuestro país celebramos el 16 de octubre como día de la persona con discapacidad,
gracias a la decisión de un grupo de personas quienes en 1980 marcharon hacia
el congreso exigiendo sus derechos, derechos contemplados en nuestra constitución
Artículo 7° y respaldados por la ley 27050
Art.7
Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de
la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La
persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física
o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de
protección, atención, readaptación y seguridad.
Sin
embargo como suele ocurrir en todo proceso por el reconocimiento de derechos, siempre
hará falta la concientización en nuestra sociedad, el estado debe velar por el cumplimento
de este derecho, pero las autoridades competentes poco podrán hacer si no
transformamos nuestra manera de pensar y actuar frente a nuestros hermanos con discapacidad
física o mental.
Con el
transcurso del tiempo las personas con discapacidad física han conseguido
algunos logros por ser parte integrante en nuestra sociedad , aunque aún falta
mucho, la otra faceta está todavía en espera olvidados en medio de la vergüenza,
el tabú, el temor y la ignorancia, ellos son los discapacitados mentales,
quienes hace años solo podían aspirar a ser encerrados en distintos nosocomios
de salud mental o como sinónimo de ellos “el Larco herrera” un nombre caído en
el desprecio social , obviando injustamente la
importancia del apoyo social y económico que brindo don Víctor Larco Herrera en
esta causa, así como a la noble labor del Dr. Hemilio Valdizan en su preocupación
por darle un mejor trato a los enfermos mentales.
La discriminación,
el prejuicio social y la falta de un política de concientización ha
obstaculizado el proceso para la aceptación
de los enfermos mentales en la sociedad, ellos ahora gracias al avance farmacológico
pueden tener la libertad de reinsertarse,
pero no podrán readaptarse si nuestra sociedad los margina, no podrán ser
los seres humanos útiles en nuestro desarrollo
si no le damos las oportunidades que se merecen respetando y
comprendiendo sus limitaciones.
Entendiéndolos
podríamos prevenir los distintos conflictos sociales ocasionados por una falta
de atención en la salud mental de las familias.
Es un
hecho, toda búsqueda en la igualdad de derechos ha conllevado a muchos sacrificios entre ellos
romper las barreras del egoísmo, en el caso de los discapacitados nuestra
sociedad no solo les pide responder como una persona normal y sin defectos, les
exige demostrar que son mejores, introduciéndolos en una competencia
desleal e injusta.
En la
actualidad es muy poco lo realizado por el deseo de inclusión hacia estas personas, MUCHAS VECES LAS ACEPTAMOS POR LASTIMA O CARIDAD, PERO NO
POR SOLIDARIDAD , en muchos casos vemos a nuestros hermanos discapacitados con intolerancia , preocupación por tener que
aceptarlos y hasta desligarse del
problema siguiendo nuestra tendencia al “ese
no es mi problema”, “no me interesa“, acrecentando más el resentimiento social , un problema que podría
ser superado si tuviéramos un sentimiento humano fraterno, comprendiéndonos unos
a otros siendo tolerantes , porque nadie es totalmente perfecto.
Podremos
tener más o mejores leyes, pero si nuestras autoridades no toman el asunto
desde el ámbito educativo, social y cultural,
todo quedara en letras vacías sin efecto, el proceso de integración de los
discapacitados físicos o mentales debe ir acorde con un proceso de reflexión y
discernimiento dirigido a nuestra sociedad, a través de planes o programas utilizando
los medios informativos necesarios, solo así lograremos un país inclusivo como resultado de nuestra
solidaridad.
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