domingo, 1 de junio de 2014

DISCAPACIDAD



DISCAPACIDAD MENTAL
DISCRIMINACION E INTRANSIGENCIA

Por Sofía Flores


ART. 7  CONSTITUCION POLITICA DEL PERU
“Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad.”

Ley 27050
“La personas con discapacidad tiene iguales derechos, que los que asisten a la población en general “.





La intolerancia escondida bajo la fachada de una moralidad hipócrita no respeta nivel social ni profesional, la intolerancia justificada con ignorancia son las verdaderas enemigas de aquella inclusión social tan defendida de palabra pero con poca predisposición para hacerlas realidad.


La discapacidad en todos sus ámbitos no solo implica una lucha personal diaria para superarla, sino también una fortaleza superior en el enfrentamiento hacia una sociedad en su mayoría acostumbrada a verlos con lastima o con frases incipientes de “pobrecito o me da pena” , pero con dificultad para integrarlos solidariamente o para cumplir las leyes, porque  siempre buscaran esquivarlas con alguna dadiva, pero de ninguna manera siendo justos con estas personas, quienes tienen el derecho a tener las mismas oportunidades , considerando sus limitaciones , las cuales deberíamos comprender como seres humanos.


Pese a las iniciativas en mejorar la calidad de vida de los discapacitados físicos, aun ellos están muy lejos de conseguir la tan ansiada inclusión  para vivir y trabajar en forma digna. Viendo este panorama los discapacitados mentales están en el último nivel  de esta aceptación, las verdaderas causas nos llevan a una total indiferencia de nuestras autoridades en generar campañas o programas de ayuda social.


En la actualidad gracias al avance de la farmacología la gran mayoría de discapacitados mentales tienen la oportunidad de reinsertarse a su vida normal y ayudar con nuestro desarrollo, pero  se encuentran con una serie de obstáculos generados por la intransigencia, intolerancia, ignorancia e inhumanidad de nuestra sociedad, como consecuencia de una total negligencia en nuestro sistema democrático, para hacer cumplir lo estipulado en la constitución y defender la ley.


Nuestro sistema de salud es precario sin embargo alli están los distintos programas de rehabilitación para los discapacitados mentales, estos programas con ayuda de los familiares permiten a estas personas ser autodependientes , pero se enfrentan  a una sociedad con instituciones ya sea educativas o laborales  que los rechazan y  los marginan, apenas se enteran de su situación, sin importar el resultado  óptimo de su tratamiento y su rehabilitación, ante esta cruel actitud dejan a nuestros profesionales de la salud mental impotentes con el consiguiente menosprecio al trabajo de médicos, psicólogos , enfermeras y demás personal de ayuda social.


Un ejemplo es aquel padre de familia quien matriculo a su hija con discapacidad mental ya estabilizada con el debido tratamiento,  en un curso taller de manualidades, en un principio todo estaba bien pero cuando se enteraron de su realidad, le pidieron al padre retirarla, al negarse  defendiendo la educación de su hija, le permitieron que se quedara pero empezaron a marginarla , sin importar sus sentimientos ni su salud. 


Esto está ocurriendo en nuestro país, el avance tecnológico llega en toda su amplitud, pero este avance no se contempla en el estilo de vida de los discapacitados, en el reconocimiento al trabajo de nuestros profesionales de rehabilitación.


Esto se está permitiendo ante la mirada de autoridades de salud, ministerio de Inclusión y desarrollo social,  MINDES, defensoría del pueblo y tantas otras que dicen defender a los más desvalidos.


Para nuestras autoridades es más fácil decir “denuncien” es decir la política del tapar huecos cuando se presentan, pero lo más justo sería evitar esos huecos con estrategia,  trabajando  con políticas de prevención.


Ante la falta de solidaridad se puede iniciar esta concientización, trabajando conjuntamente con los sectores involucrados,   dando incentivos a empresas, talleres, o instituciones de educación que brinden oportunidades a los discapacitados, se pueden hacer campañas  desde los colegios para fomentar y culturizar sobre la situación actual de los discapacitados mentales,  para no verlos como seres  detestables a quienes se debe desterrar.


 Inclusión conlleva  elevar nuestra escala de valores, a fin de convivir en paz con nuestros semejantes, esto se lograra con el debido respeto a los derechos de todos y cada uno de nosotros SIN DISTINCIÓN.